Elliot Pauline Sumner, más conocida como Vaal o Coco, nació el 30 de julio de 1990 en Italia. Vaal es la hija del músico Sting y la actriz Trudie Styler, por lo que el arte es parte de sus genes prácticamente.

Su amor por la música comenzó a muy temprana edad. Le regalaron su primera guitarra cuando tenía 4 o 5 años. A los 13, siendo tan sólo una adolescente, escribió su primera canción y 4 años más tarde firmó con el sello discográfico Island Records.

La grabación de su álbum debut «The Constant» (2010), le llevó 6 meses de trabajo en Suecia junto su banda «I Blame Coco». Su banda está conformada por el productor Klas Åhlund, el tecladista Emlyn Maillard y el multi-instrumentista y productor Al Shux. Una vez terminada la grabación del disco y la gira con «I Blame Coco», decidió irse a vivir sola en una cabaña. Allí en la soledad de Lake District en Inglaterra fue donde comenzó a interesarse por la música electrónica.
Comenzó experimentando en privado, sólo por diversión; se inspiró en artistas como Theo Parrish y Moodymann. Lo curioso es que Vaal jamás, hasta este momento, había vivido la experiencia de estar en una pista de baile. Quizás es por ello que sus producciones son profundas y emocionalmente crudas.

En una oportunidad, decidió enviarle algunos de sus trabajos a su amigo y productor Luca Cazal. Éste quedó encantado con el trabajo de Vaal y se lo pasó a sus amigos Karm y Matteo, integrantes del dueto Tale Of Us. El dúo italiano quedó impactado por la música de Vaal y decidieron invitarla a conocer su mundo invitándola a tocar en su fiesta «Life And Death» en la «Sónar» de Barcelona. Ésa fue su primera presentación como DJ y donde realmente comenzó su viaje en esta carrera musical.

En estos últimos años, forjó una imponente identidad musical, algo melancólica y sombría. Fundó su propio sello «Baastard Records», a través del cual lanza su música, como lo hace también para los sellos «Life And Death» y «Afterlife».
En cada una de sus creaciones se pueden percibir una gran habilidad para combinar sonidos tan eclécticos como uno pueda imaginarse.

Cuando Vaal toca en vivo, se encuentra en un término medio entre la soledad y la comunión con quienes se encuentran en la pista de baile. Con una narrativa particular transmite emociones profundas con ritmos cautivantes. Su misión es demostrar que el poder está realmente en la música y que es allí donde debe estar el foco.